Menschen/ vidas
Menschen/ vidas
MARTA ÁLVAREZ*
„Pido una servilleta y la gente me trae una taza.“
Riéndose me cuenta algunos episodios de las dificultades que conlleva la lengua alemana para ella. Y yo también tengo que reírme. Parece imposible permanecer con una cara seria si te sientas delante de ella. Ya me duelen las mejillas. Marta es una bióloga de 28 años que vino desde México para hacer su doctorado en cáncer e inmunología. Trabaja en un centro de investigación estatal en Rostock porque quiere desarollar una vacuna contra la leucemia.
Pero en este momento ya no está muy segura si podrá realizar su sueño. Parece desilusionada. Frustada. Trabaja unas 12 horas al día sin avanzar mucho. Dice que ha puesto mucho esfuerzo en su trabajo y que ahora ha perdido la esperanza. Al principio creyó que la investigación iba a ser diferente. Resultó que el laboratorio era completamente nuevo y no había nada cuando llegó. Su asesor, un médico de la clínica universitaria, tampoco cumplió las promesas que había hecho antes. Necesitaría su antención y ayuda para las investigaciones, su presencia para que alguien controlara el caos y para que uniera a la gente que trabaja ahí que en total son nueve personas (estudiantes, doctorantes, técnicos, una farmacéutica) de orígenes y culturas diferentes: A parte de Marta hay una polaca, dos chinos, un hindú y cuatro alemanes. Se comunican sobre todo en inglés y funciona bastante bien. Pero los malentendidos que ocurren de vez en cuando pesan sobre los experimentos. Esto les requiere mucha pacienca y respeto en el trabajo.
A pesar de los problemas en el trabajo, Marta disfruta de la vida en Rostock. A ella le gusta mucho pasar su tiempo libre con su novio alemán. Desgraciadamente no logran comunicarse en alemán lo que desearía ella para aprenderlo mejor. Para Marta hablar el idioma no es sólo necesario para intercambiar informaciones o pedir servilletas en un restaurante y obtenerlas en vez de tazas sino también para pasar las barreras culturales y por ejemplo contar chistes con sus amigos como suele hacerlo en México. Por eso participa en los cursos de alemán en el Sprachenzentrum. Además le importa mucho el deporte para mantenerse en forma y sentirse equilibrada así que aprovecha las ofertas del Hochschulsport como capoeira o danza africana. Pasa el tiempo con sus amigos alemanes y lantinoamericanos. También disfruta mucho de los viajes por Europa que emprende con ellos o con su novio.
¿Pero cómo ha llegado a vivir justamente en Rostock?, yo me preguntaba a menudo. Marta vivía con su familia en Toluca que es una ciudad muy cerca de la capital Ciudad de México. Estudió biología en la Universidad Autónoma del Estado de México y después se fue a Birmingham en Gran Bretaña para hacer la maestría. Se quedó un año y volvió a México por tres meses. Recibió la oportunidad de realizar su doctorado contando con una beca de CONACYT. Tuvo dos posibilidades: Múnich y Rostock. Optó por Rostock porque así podía seguir su perfil y formar parte de un proyecto único: la investigación sobre la vacuna contra la leucemia. Le atraía mucho la posibilidad de hacer algo innovador. Entonces llegó a Rostock en el mes enero de 2009.
Durante los dos años ha conocido las ventajas de este sitio: el mar y la playa, la naturaleza que está alrededor de la ciudad. Le encanta „la cultura de la bicicleta“. Aquí todo el mundo se mueve por la ciudad en bici mientras que en México solamente la gente pobre la usa. Le gusta mucho la vida organizada, la seguridad y el respeto con el que se trata a la gente: Los autobuses tienen un horario fijo, se puede ir por las calles por la noche sin tener ningún miedo, la policía le hace sentir protegida, se respeta el espacio personal. Por otro lado, piensa que a la gente alemana le falta la espontaneidad. También hay algo que echa mucho de menos durante su vida en Rostock: a su familia y sobre todo a su madre que no puede ser reemplazada por nada.
Aun así podría imaginarse vivir en Alemania o Europa por más tiempo, pero al final no es ella misma sino la oferta de trabajo que decidirá donde vivir.
Marta que todavía es una persona optimista quiere terminar su doctorado este año aunque sea con otro proyecto que el de la vacuna.
* Nombre cambiado